Paraguay y su historial de presidentes tumbados: de Stroessner a Peña
Lo de Peña no salió de la nada. Te explicamos en fácil la historia de dictadura, juicios políticos y protestas que tiene Paraguay para que entiendas el bochinche de esta semana.

Si esta semana viste que en Paraguay sacaron a un presidente y te preguntaste "¿y eso es normal allá?", la respuesta corta es: no es la primera vez. Paraguay tiene una historia política movidita, y para entender lo de hoy hay que echar el cuento desde atrás.
Aquí te lo resumimos sin enredos, como si te lo explicaran en la fonda.
Un partido que lleva casi 80 años mandando
En Paraguay manda casi siempre el mismo partido: el Partido Colorado (oficialmente ANR). Llegó al poder en 1947 y, salvo un paréntesis corto entre 2008 y 2013, no lo ha soltado.
Para que te hagas la idea: es como si en Panamá un solo partido hubiera ganado prácticamente todas las elecciones desde la época de tus abuelos. Por eso, cuando esta semana un ahorrista gritó frente al Congreso que estaban "hartos de 70 años de saqueo", sabía exactamente de qué hablaba.
35 años de dictadura con Stroessner
De 1954 a 1989 Paraguay vivió bajo la dictadura del general Alfredo Stroessner, una de las más largas de América Latina: 35 años.
Fue una época de persecución a opositores, censura y mucho miedo. Stroessner gobernaba de la mano del Partido Colorado, y ahí se armó la red de poder que todavía hoy pesa en la política paraguaya.
En febrero de 1989 lo sacó un golpe militar encabezado por otro general de su círculo, Andrés Rodríguez. Ahí arrancó la democracia, y en 1992 se aprobó una Constitución nueva que prohíbe la reelección presidencial, justamente para que nadie se eternice.
1999: el "Marzo Paraguayo"
La democracia arrancó con turbulencia. En marzo de 1999 asesinaron al vicepresidente Luis María Argaña y el país explotó en protestas. Varios jóvenes manifestantes murieron en las calles de Asunción.
El Congreso le abrió juicio político al presidente Raúl Cubas, y él renunció antes de que lo sacaran. Ese episodio se conoce como el "Marzo Paraguayo" y quedó como una herida grande en la memoria del país.
2012: a Lugo lo sacaron en un día y medio
En 2008 pasó algo histórico: ganó Fernando Lugo, un exobispo de izquierda, y el Partido Colorado perdió el poder por primera vez en 61 años.
Pero en junio de 2012, después de un desalojo de tierras en Curuguaty donde murieron 17 personas entre campesinos y policías, el Congreso le hizo juicio político a toda velocidad. En apenas un día y medio lo destituyeron por "mal desempeño de funciones".
Muchos países de la región lo vieron como un golpe disfrazado, y el Mercosur suspendió a Paraguay por un tiempo. Hasta esta semana, Lugo era el caso más sonado de un presidente paraguayo sacado por juicio político.
2017: le prendieron fuego al Congreso
En 2017, con Horacio Cartes en la presidencia, en el Senado se movió una enmienda para permitir la reelección. La gente lo vio como un truco para saltarse la Constitución.
El 31 de marzo los manifestantes entraron al Congreso y le prendieron fuego a una parte del edificio. Esa noche la policía mató a un joven dirigente liberal, Rodrigo Quintana. Al final, la reelección no pasó.
Cartes sigue siendo hoy el "dueño del bate" dentro del Partido Colorado. Y fue justamente él quien esta semana le soltó la mano a Peña.
¿Y cómo encaja Santiago Peña en todo esto?
Santiago Peña es economista, trabajó en el Fondo Monetario Internacional y fue ministro de Hacienda de Cartes. Ganó la presidencia en 2023 como el candidato del Partido Colorado, apadrinado por el propio Cartes.
Su caída tiene un ingrediente nuevo: no vino por una masacre ni por protestas por la reelección, sino por un banco. El banco digital Ueno, del que Peña fue accionista hasta marzo de 2025, quebró con unos 3 millones de clientes adentro y cientos de millones de dólares de plata pública.
El Senado lo destituyó por 44 votos el 6 de noviembre de 2026, y su vicepresidente Pedro Alliana asumió el mando hasta 2028. Esa es la historia que te contamos en la otra nota.
En resumen, mi llave
Paraguay viene de una dictadura larga, de un partido que casi nunca suelta el poder y de una gente que, cuando siente que le meten la mano, sale a la calle. El juicio político allá no es raro: es la herramienta que el Congreso ya ha usado antes para tumbar presidentes.
Lo diferente esta vez es que el enojo no es solo político: es de bolsillo. Y cuando a la gente le tocan los ahorros, la cosa se pone seria en cualquier país.
Foto: Palacio de López, sede del Gobierno de Paraguay en Asunción. Jan Pešula, vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.5).
